top of page

A partir de las rondas infantiles de antaño - Marichoni

Doña Blanca está cubierta

de pilares de Oro y Plata.

Ronda infantil.

 

     Quiero compartir lo que eran vivencias de otros tiempos en los que ni preocupaciones ni agobios de trabajo ni confusiones de relaciones interpersonales existían, tiempos en que jugar era la tarea y la ocupación cotidiana. No sé si ahora nuestros niños de tecnología pudieran conformarse con cantar y jugar con las rondas infantiles de mis tiempos, yo les puedo decir que a mí me hicieron muy feliz.


    Era época de añoranza y de construcción de recuerdos en los que la sonrisa afloraba con tal facilidad que se podía convertir, en un abrir y cerrar de ojos, en llanto que parecía tan amargo mientras duraba, que no era por no más de un minuto para volver a sonreír.

   Traerlos del recuerdo a este momento me llena de alegría y remembranza, y por ello lo pongo en unas cuantas palabras que también se pueden cantar.

    

    Dicen que Doña Blanca está cubierta de pilares de oro y plata, No sé como sea la presencia de esos valiosos metales en los pilares de la casa de la Señora, pero pienso que quizá si los cambia en el Banco de México por moneda común y corriente, pudiera, con ese dinerito, ayudar a muchos de los que se hallan fuera de esos pilares y están con los bolsillos bastante más que vacíos.


    A lo mejor con esas monedas los veremos luciendo hilitos, hilitos de oro que se les vienen cayendo y creo que el Rey, al  verlos tan descosidos, ya no les pregunte  y ¿cuántos hijos tenéis? porque si contestan el número de verdad, se asuste el Rey y los mande encarcelar, y yo lo que deseo es que vengan a jugar al Patio de mi casa que es particular y allí podemos cantar sin miedo ni problema: agáchense y vuélvanse a agachar, las niñas bonitas se vuelven a agachar.


    Pero qué creen que como después de tanto jugar me dio hambre, voy a la esquina por algo que me la aminore, allí está una mexicana que fruta vendía y a ver si la encuentro para comprar: ciruela, chabacano melón o sandía, ojalá resulte que aun sea la vieja del otro día, porque oigo una campanita de oro y no vaya a ser que le pertenezca a Doña Blanca que está cubierta de pilares de oro y plata.


        No encontré a la mexicana que fruta vendía pero sí me metí a la Rueda, rueda de San Miguel, yo no la conocía pero dicen que todos cargan su caja de miel y tal vez con un buen pan untado de esa rica mielecita se me acabe el hambre que me hace escuchar ruiditos en el estómago porque no quiero que por ellos me digan: que se voltee Marichoni de burro, eso haría que hasta el hambre se me quitara y no pueda saborear una naranja dulce y limón partido que me acaban de regalar y para dármelo me dijeron: dame un abrazo que yo te pido. Eso no me gusta porque yo ni los conozco y apoco voy a abrazar a cualquiera que me lo pida.


    Por eso mejor me voy corriendo a llamar a mis amigos y proponerles que ahorita es buen momento de a pares y nones, vamos a jugar y la que quede sola, esa perderá o, tal vez sea nuestra oportunidad de que les proponga que jugaremos en el bosque mientras el lobo no está porque si el lobo aparece, enteros nos comerá. Amo ato matarilerileron, y me pregunten qué quiere usted matarilerileron.


    Ay de tanto pensarlo hasta el hambre ya se me volvió a quitar, ustedes perdonarán por tanta indecisión.


    En este recorrido a partir de las rondas infantiles que tantas veces canté con mis hermanos y mis amigas, he vuelto a vivir aquellos tiempos en los que ni preocupaciones ni agobios de trabajo ni confusiones de relaciones interpersonales existían.



Ilustración: Fotografía de Katherine Hanlon en Unsplash

Comments


Post: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • Facebook

©2021 Botellas en el mar. Wix.com

bottom of page