Carta a las catástrofes de mi vida - Marichoni



He pensado en escribirles para que se enteren de la influencia que han representado, de diferente forma y en distintos momentos que he vivido.


La primera catástrofe se presentó como una exigencia para respirar por mí misma el día de mi nacimiento, eso representó un impulso de vida y así empecé a reconocerlas:

Cuando llegaste como conciencia, como ese darme cuenta, aprendí que no estaba sola, que había otros y que por ello, no todo lo que me rodeaba era para mí, que los que tenía a mi lado no eran míos, estaban conmigo más ninguno me pertenecía y aprendí a ser yo misma. Cuando te presentaste como dificultad en una relación, como pérdidas que causan profundo dolor, aprendí a reconocer que contaba con un acervo de fortaleza inimaginada y fui valiente. Cuando te presentaste como escasez, aprendí a convertir las piedras en alimento y las cuevas en confortable habitación y fui creativa. Cuando te presentaste como desastre natural aprendí a construir y a reconstruir para seguir viviendo y para propiciar la vida y fui arquitecta.


Cuando te presentaste como injusticia, aprendí a buscar el cambio porque todo mi ser la rechazaba y fui activa y participativa. Cuando te presentaste como fragilidad aprendí a pedir, que muchas veces es más difícil que dar, y fui humilde. Cuando te presentaste como equivocación, aprendí a escuchar, a aceptar y encontré la sencillez.


Cuando veo lo que falta, lo que no hay, lo que todavía no sucede o veo lo que hay que mejorar, aprendí que el despertar de cada día me ofrece un nuevo significado en el abanico de mis quehaceres, y fui importante. Cuando te presentaste como el miedo, la oscuridad, el desaliento y lloré, aprendí que las lágrimas derramadas limpian el alma y nos acercan a todos los seres vivos, lloran las plantas en el rocío de cada mañana, lloran los animales cuando les borran su hábitat natural, llora el niño cuando no quiere crecer o el hombre mayor cuando ve de cerca su muerte, y fui respetuosamente humana.


Por ello, catástrofes, las defino como impulsos de vida, motivos de aprendizaje.


Pero no me agobien demasiado para que pueda seguir buscando dentro de mí la fuerza para enfrentarlas. No exageren porque me vencen. Su objetivo es hacerme crecer y buscar y encontrar a partir de mi quehacer. Ni tanto ni tan poco para que pueda contribuir a lograr la construcción de un mundo mejor.


A pesar de todo les tengo que agradecer por haberse presentado en mi vida, si no hubiera sido así, quién sabe que clase de monstruo hubiera llegado a ser.




Ilustración: Fotografía de Micah Tindell en Unsplash

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