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De los sueños a la realidad - Marichoni

Aug 20
3 min read

Soñar no cuesta nada


       ¿Cuándo empezamos a soñar? ¿Cuáles son los sueños que surgen de las vivencias y cuales son los sueños que construimos como anhelos de vida? ¿Soñar es una actividad humana o es un lenguaje diferente? ¿Cuándo necesitamos soltar los sueños y ubicarnos en la realidad?


    Escuchando a todos los narradores de historias que hablan sobre los sueños, me surgen estas preguntas: Alicia en el País de las Maravillas, por medio del sueño, es capaz de hacerse pequeña o muy grande y de enfrentarse a la Reina de Corazones; Don Quijote de la Mancha, en su sueño sanador de males, es capaz de desafiar a los Molinos de Viento, destruyendo en ello, a los bandidos y ladrones y convertir a Aldonza en Dulcinea; Segismundo, el de Calderón de la Barca , nos dice que la Vida es Sueño y los Sueños, Sueños son, para convertirse de agresivo en bondadoso y capaz de perdonar.


    Hay quienes de manera científica habla de los sueños como fantasías o vivencias de anhelos que se desean alcanzar o como expresión de los miedos que a veces inquietan y ni dormidos se olvidan.


    Al fin, los sueños son acciones de un cerebro que no descansa.


    Pero ¿cómo influyen los sueños en nuestra vida? ¿Cuándo soltarlos para diferenciarlos de la realidad?


    Creo que los sueños son parte de nuestro programa de vida: cuando somos pequeños y echamos la imaginación a volar, empezamos a definir lo que quisiéramos ser al crecer, hay quien quiere ser bombero o pirata, artista, cantante o bailarina, hay quien quiere ser futbolista internacional o viajero incansable, astronauta o fundador de hoteles en el espacio.


    AL llegar a la adolescencia, los sueños consisten en querer ser como algunos de los modelos que se ofrecen por la publicidad: el exitoso deportista que aparece en todos los anuncios, el magnate que maneja un carro espectacular, inalcanzable para la mayoría, la muchacha que se convierte en princesa, como en el cuento de Cenicienta, a partir de casarse con un Príncipe de verdad. Al fin estas son situaciones que alguien, en la realidad, alcanzó y por ello se creen como posibles realidades


    Al pasar el tiempo y lograr cierta madurez se van soltando los sueños para enfrentar la realidad, la que se ha ido alcanzando a partir de elecciones que marcan rumbo y abren caminos.


    La llegada de los hijos vuelve a despertar los sueños, aunque suene paradójico, ahora para verlos en todo su esplendor, los imaginamos logrando alturas como en esos sueños de infancia o de adolescencia que una vez tuvimos y que soltamos por vivir la realidad.


    Pero, ¡cuidado! los hijos traen sus propios sueños y solo ellos son los que van a empiezan a buscarlos, a nosotros nos ubican en la realidad. Ahora serán ellos los que tendrán que saber cuándo soltarlos y cuándo dejarlos de lado para vivir lo que sí es posible, lo que se puede alcanzar.


    Y el ciclo se repite en ese recorrer de la vida que le toca a cada quien de manera personal y de manera generacional.


    Esta etapa de ellos y de sus hijos, tal vez para nosotros será el momento de volver a soñar, ya no en posibles logros, sino trayendo al presente aquellos sueños de antaño que dejamos en pausa para ubicarnos con mucha consciencia, en vivir la realidad.


    Quizá sea el momento de revisar los sueños que se alcanzaron y los que quedaron pendientes y reconocer la manera como se ha enfrentado la realidad.


    Sí, posiblemente sea el momento de volver a soñar con la realidad innegable de lo que sí se ha podido ser y hacer.


    Por ello, nuevamente, como en otros momentos, puedo decir con toda tranquilidad:


    La que pude ser saluda respetuosamente a la que soy.


     Creo que así puedo pasar de los sueños a la realidad.



Ilustración: Fotografía de Sasha Freeman en Unsplash

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