Oda a la genealogía - Jesica Lara Ovando



He llegado a la conclusión de que soy el resultado final del conjunto de muchas casualidades y circunstancias juntas, por lo que hago el siguiente relato cronológico de mi familia, pues es gracias a elles que hoy me encuentro donde estoy.


No estaría aquí de no ser por la historia de amor “a primera vista” de mis abuelos paternos, quienes se conocieron en el pueblo natal de mi abuela, tras uno de los primeros crecimientos laborales de mi abuelo, quien con su constante dedicación, logró superarse como pocas personas que conozco y consiguió dejar atrás a Veracruz y su pueblo natal, para descubrir y vivir en la gran ciudad.


No estaría aquí de no ser por la muerte de mi abuelo materno que hizo de mi abuela a la mujer más fuerte y capaz que jamás conoceré, cuyos dedos –ahora deformes por el uso y la edad– trenzaron el cabello de mis tías y mi mamá, cocinaron y cuidaron de su pequeño hogar en una vecindad y trabajaron hasta el cansancio para asegurar la supervivencia de sus hijes.


No estaría aquí de no ser por el accidente automovilístico de mi tío a tan corta edad, pues creemos que es el antecedente directo de la vocación como enfermera de mi mamá, lo que le llevó a ser la mujer exitosa que es hoy y a cuidar tan delicadamente de mí y de la familia.


No estaría aquí, sanando cada una de mis heridas, si no conociera la historia de grandes mujeres que me precedieron, como mi tía tatarabuela materna, que peleó en la Revolución; o como mi tía abuela paterna, que regresó sin miedo a una familia amorosa después de haber sido secuestrada y violentada por un hombre; o incluso, como mi propia madre, quien fue la primera en escapar del narcisismo que aún estoy desentrañando para poder dejarlo atrás.


Soy parte de un matriarcado y las mujeres que crecemos en uno, conocemos desde el inicio de nuestras vidas el significado de la sororidad. Soy parte de una familia que se supera a sí misma, día a día. Soy parte de un rompecabezas hecho por tantas otras personas que se convierten en piezas de cada una de mis células, y más allá de cumplir con sus expectativas o deseos, creo que mi verdadero trabajo en esta vida es honrarles a todes, compartir nuestras historias, dejar un testimonio de lo que fuimos, somos y seremos.


A quienes ya no están e incluso no conocí, les recuerdo y pienso siempre con amor. A quienes están, les agradezco y disfruto diariamente.



Ilustración: Por la propia autora.

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