¡Qué te puedo decir! - Marichoni

A mí misma cuando tenía dieciocho años.

Ahora que tengo ochenta.



A ti que era yo,
De mí, que serás tú.


Sólo unas cuantas consideraciones que a tus dieciocho años pueden ser de utilidad para alcanzar una visión consciente de lo que significa vivir:

La vida sólo tiene camino de ida, no hay regreso.

El tiempo permanece, tú pasarás por él.

La fe es tu aliada, pero hay que enfrentarla con amor, reflexión y convicción, no como un impuesto.

El trabajo es fuente de desarrollo, pero necesita del amor para dar fruto y darle explicación al esfuerzo. Es mucho más que fuente de ingresos.

Los hijos son una bendición, requieren de una renuncia, al menos de veinte años, pero, de forma paralela, mientras pasan, hay que construir el propio proyecto de vida, a ellos dales alas y déjalos volar, son tuyos, pero no son para ti.

Cultivar la amistad con los hermanos, los primos y los amigos casi hermanos, son una gran inversión, los beneficios son incalculables, hay que tomarlo en cuenta.

En el camino, que es sólo de avance, puedes equivocarte, si puedes, corrige el error, si no, asume su aprendizaje y no detengas tu caminar.

Al hacer tu recorrido, voltea hacia arriba, hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda, es la forma de transformar todo en riqueza, así, en lo bello y lo feo encontrarás el significado y todo se convertirá en una oportunidad de aprender.

No esperes sólo alegrías, el dolor es inevitable, si no fuera así, no se apreciaría el verdadero valor de los hechos que inspiran la vida.

Realiza el recorrido escuchando a cada paso a tu corazón, allí está la sabiduría y tu capacidad de elección.

Abre tus ojos, tu mente y, otra vez, tu corazón, para descubrir en la realidad, la necesidad de aceptación y de tolerancia.

La búsqueda de felicidad no es estática, a ella se le encuentra por momentos, por ello hay que soltarla y volverla a buscar.

La conciencia es el darte cuenta de lo que te corresponde como derecho y como respuesta.

Las dificultades a veces te propondrán detener tu camino para observar por donde se encuentra el sol en el horizonte, cuando lo descubras vuelve a emprender el recorrido.

Recuera que el camino no te pertenece a ti solamente, es de todos los que coinciden contigo en espacio y tiempo, ofrece tu ayuda, porque tu propia necesidad pronto se hará inminente.

En tu camino encontrarás hadas y duendes que surgen de la fantasía, pero también pueden ser brujas y ogros, todos te llevan al cuento, cuéntalo y descubre su esencia.

Canta cuando sientas miedo, la música calma a la fiera que traes dentro y te puede devolver la tranquilidad cuando la vida te plantee bifurcaciones y retos.

Nuevamente, abre los ojos, la mente y el corazón para poder descubrir todas las posibilidades que la luz, la oscuridad, el frío y el calor que halles en tu recorrido te puedan ofrecer, son imágenes de la variedad de oportunidades para llegar a tu meta.

Aunque no lo creas posible, encontrarás la fuente de la juventud y, en ella, recuperarás la alegría, la energía y el deseo de vivir cuando, en una sola mirada, los descubras y quedes atrapada entre esos seres pequeños que traerán un día tus hijos, a los que llamarás nietos y que tan sólo por ser ellos, conquistarán todo tu ser.

Ya para terminar:

Apréndete a amar para expresar y verter ese amor en los demás. ¿Por cuánto tiempo? Por siempre y hasta el final.


YO, A MIS OCHENTA AÑOS. MARICHONI



Imagen: Archivo fotográfico de la autora

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