Un día para celebrar - Marichoni



La muerte es una vida vivida
La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borges

Un día de Muertos para celebrar, un día para recordar aquellos a quienes hemos amado y se fueron, algunos casi sin decir adiós, sólo dejándonos el vacío de su ausencia, como el caso de mi madre que, inesperadamente y a una edad más o menos temprana, de tanto amar, le estalló el corazón y, una triste noche de Reyes, nos dejó en soledad y sin poder concluir esas pláticas que quedaron a medias y que ahora nos dejan preguntas sin respuestas, dudas sin aclarar y parte de una historia que ya no podremos verificar.


Ya no tuvimos la oportunidad de saber cuántas cosas soñó cuando nos trajo al mundo, qué hubiera dicho su padre al ver en nuestros ojos, algo de aquella tierra lejana que un día dejó para construir su pequeño mundo en ésta que resultó promisoria.


Mi padre le dijo: hasta luego, a mi madre, como siempre y no pudo decirle nada más porque cuando le avisaron que podría verla, ella ya no escuchaba y se quedó con la palabra incompleta y así, durante veinte años para poder completar aquello que quedó a medias.


Yo no acostumbro a celebrar a los muertos como lo hace mi pueblo. Esa costumbre la descubrí mucho más tarde, en nuestra familia aprendimos a recordar a nuestros muertos como los tuvimos cerca y creyendo para ellos, una existencia eterna.


Al incorporar las costumbres que empezaron a popularizarse, lo hice con un sentido de inclusión, encontrando elementos de pertenencia. Ahora siento emoción al encontrar la variedad de flores de cempasúchil que se muestran por toda la ciudad, a la Catrina le di un sentido distinto de esa muerte a la que sólo le temía y ahora me puedo reír de ella y con ella. Además, ahora la encuentro más allá de las fronteras porque ha sido comunicada a las tierras lejanas a las que se fueron los míos y la llevaron entre su equipaje, al igual que otras tradiciones como la elaboración del Pan de Muerto, que desde que se le ofrece al extranjero, se asombra y no da crédito, preguntando: ¿Pan de Muerto? Y así hacerlos recuperar una pequeña parte de ese territorio que ya les iba quedando lejano, y no sentir tanta nostalgia porque, de manera inversa a ese abuelo que dejó un día su tierra, se fueron en busca de otro terruño, con otras costumbres, otro paisaje y otras celebraciones.


Sí, ahora la Catrina y toda esa tradición es elemento de identidad para mí y para los míos que están lejos. Juntos podemos decir: a celebrar a los muertos, a comer calabaza en tacha, a disfrutar cempasúchil y a escribir versitos a la Calaca. Desde hace tiempo, una alegre celebración de muertos.



Ilustración: Del archivo fotográfico de la propia autora, Marichoni.

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