Aprendiendo a soltar - Marichoni
Aprende a soltar
lo que no te deja brillar

La vida tiene que irse recorriendo de manera inminente, el camino hay que marcarlo en cada paso que se da, en cada movimiento que ocurre, en cada encuentro furtivo o buscado que va apareciendo.
Dice el poeta español Antonio Machado que: No hay camino, que se hace camino al andar, y cuando este camino por el que deseamos pasar, se cierra frente a nuestros ojos de manera abrupta, se produce en nuestro interior un sismo que nos llena de temor: ahora ¿qué ocurrirá? Ese indicador de cambio de rumbo, al menos, momentáneamente, nos puede paralizar.
Las interrogantes proliferan, ya conocíamos el ritmo del vivir, ya habíamos aprendido qué hacer y cómo hacerlo, por ello nos movíamos con seguridad.
El sismo interior nos lleva a hacernos preguntas para las que no contamos con un repertorio de respuestas y vuelve a surgir el ahora ¿qué? Tanto tiempo y tanto esfuerzo invertido en aprender y ahora ¿qué?
Pues para volver a aprender y aprender a soltar, pero, ¿cómo? ¿para qué? Para seguir abriendo camino, para adquirir sabiduría, para lograr mayor madurez.
Y de manera nueva, soltando lo que ya no puedo sostener, respondo y acierto, aún en la equivocación, aún en el probar a ver si así sí puede ser, hay aprendizaje.
Nada de esto resulta fácil, ¿quién nos dijo que la vida sería sin tropiezos? Lo asumimos por nuestros anhelos, nuestros sueños, pero ahora hay que aprender a soltarlos, a relativizarlos y confrontarlos con una realidad de posibilidades.
No, claro que no es fácil, pero parece que es liberador. Al soltar lo que ya no es necesario, me siento recorrer el camino ligero de equipaje.
Mis luchas de antaño ahora son conciliaciones, mis incredulidades del pasado ahora se revisten de fe inquebrantable, lo que era esencial parece que ya no lo es tanto,
Con esa actitud de renovación, emprendo de nuevo el camino, veo frente a mí lo que ni imaginaba y avanzo, siempre avanzo.
Pero como en mi recorrido encuentro otras tantas personas que, al igual que yo, el esfuerzo de soltar han obtenido un aprendizaje, me siento en compañía, me doy cuenta que la esencia recuperada en ese aprender a soltar es una constante que, seguramente, se volverá a repetir para que cuando me toque el momento de llegar al final de la jornada, lo haga como ya dije, ligera de equipaje, dejando para evaluar mi hacer y mi quehacer, a quienes dejo atrás y, a partir de conocer mi experiencia, puedan aminorar para sí mismos ese sismo interior desorientador.
Cada vida, si es vivida con consciencia, se convierte en brújula y orientación de rumbo para quienes vienen detrás.
Ilustración: Fotograía de Will Wilson en Unsplash




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