top of page

Construir el futuro en el presente - Marichoni

Somos en tres tiempos:

Presente, pretérito y futuro



 

    Parece paradójico, el futuro en el presente. Si no es para ahora, ¿para qué me esmero, para qué me esfuerzo? ¿Para el futuro?

 

    La vida es la constante del tiempo y la única alternativa para existir.


    Cada mañana, al ver el sol aparecer y, con ello decirme: hoy se abre una nueva oportunidad para ser tú y hacer lo que quieres, para reconocer lo que sí es posible y… si llegas al anochecer, ya habrá forma de hacer la revisión.


    Sí, con cada amanecer encuentro la ocasión de hacer aquel pendiente que, en mi nocturna revisión, caí en cuenta y le puse: incumplido.


    Aunque tal vez tenga que considerar que los logros que anhelo siempre están más allá de este momento presente, están en el futuro porque son anhelos.

 

    Mucho se dice: vive el aquí y el ahora, acerca de darle importancia a lo tangible, a lo que veo y tengo, dejando el pasado porque ya pasó, pero cuánto me enseñó e ignorando el futuro porque quién sabe si llegará. Pero y si llega…

 

    Por eso me pregunto ¿qué sería si solo me detengo a vivir el momento actual y no aprendo de lo que pasó o visualizo la repercusión de cualquier acto que pueda tener en el mañana lejano o cercano?

 

    ¿Qué sería si todos quisiéramos definirnos solo por y para el momento presente? ¿qué sentido tendría lo que aprendemos? ¿habría alguna razón para hacer la reflexión, para proponernos el cambio, para admitir la posibilidad de corregir el error? O, ¿creo que soy tan perfecta y tan precisa que no tengo porque verme en el ayer ni mirarme en el mañana para poder reconocer aciertos y errores?

 

    Por algo he aprendido a conjugar el verbo, mi acción, en tres tiempos reales: presente, pasado y futuro, en el amo, en el amé y en el amaré… porque a partir de la experiencia, voy abriéndome camino día a día y lo hago para seguir adelante, para avanzar y encontrar una nueva oportunidad partiendo de lo que hay que revisar, de lo que he logrado, de identificar lo que estoy haciendo y de visualizar lo que puedo hacer.

 

  Parece largo el camino, pero es lo que tenemos que hacer, no lo podemos evadir…

 

    Sí, hay que vivir el aquí y el ahora, pero no a ciegas sino pensando y revisándome lo que he alcanzado y lo que me estorbó, y viviendo en la esperanza de lograr el futuro que anhelo según el presente que vivo.

 

    Si, me queda claro que me toca construir el futuro en el presente.

 

     Con cada nueva luz solar puedo completar la labor que quedó a medias, aquel escrito inconcluso, ese trabajo planeado y no abordado en su totalidad o cualquier otra cosa que sé que el hoy me permite realizar, aunque sea poco a poco, paso a paso.


     Sí, con cada nueva aparición de la luz del sol, renuevo la esperanza de alcanzar lo que una vez soñé y a lo mejor lo alcanzo y así cada día, cada noche, haciendo el recuento de las posibilidades, creyendo, a fe inocente porque nada la respalda más que eso, la inocencia de creer que todavía habrá tiempo, que los signos los va señalando el reloj, ese aparato que marca sucesos porque no solo indica las horas.


    Sí, con cada nuevo amanecer, encuentro la oportunidad de estar cercana a los que amo, de lo que anhelo, de lo que creo, considerando el futuro y así hasta que el sol se oculte para siempre para mí, aunque sé que seguirá existiendo y alumbrando para todos los demás, pero yo ya no lo veré. Mientras tanto quiero seguir construyendo el futuro en el presente.



Ilustración: Fotografía de Chris Barbalis en Unsplash

Comments


Post: Blog2_Post
  • Instagram
  • Twitter
  • Facebook

©2021 Botellas en el mar. Wix.com

bottom of page