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Ir por donde la vida lleva - Marichoni


Vivir para cumplir la misión.

Vivir para caminar y alcanzarla.


    Cuando abro los ojos al día día, me pregunto ¿a dónde voy? ¿qué me lleva a ese lugar? ¿qué busco, por qué lo busco y para qué lo quiero?


    Así oriento mi día y después de sentirme agradecida con mi Creador por un nuevo amanecer, le propongo a la vida otra pregunta ¿a dónde conviene que me dirija? Y que creen, nunca me contesta, solo me vuelve a interrogar ¿qué buscas? ¿cuál es tu misión? ¿ya la descubriste?


    Allí veo la oportunidad por el hecho de abrir los ojos al día a día… Y a responder:


    Por principio, reconocer mi lugar, el que la vida en tiempo, forma y espacio me indica por mis circunstancias y, reconociéndolo, me lleva a determinar su trascendencia, a llevarlo más allá de lo que veo, de lo que soy, de lo que alcanzo a mirar, por ello tengo que ocupar ese lugar que la vida me ha asignado y que yo he descubierto. Si no lo ocupo, se queda vacío y eso afecta a toda mi especie, aunque no sea esa mi intención.


    Entonces a responder ¿cómo? A partir de crear ¿qué? mi propia obra, la que me permiten mis circunstancias, la que he descubierto que puedo realizar, obra que es única porque nadie la podría hacer, solo es mía, como la Piedad de Miguel Ángel que es única porque él era único, aunque se hayan producido mil reproducciones, esas son solo copias…


   Para la creación de esa obra, tengo que aprovechar la cercanía de quien se convierte en mi apoyo, en mi impulso, en mi motivación, y quienes le han dado significado, en mi caso hijos y nietos, hermanos, primos y sobrinos. amigos y trabajo, textos puestos por escrito para hacerlos permanecer y, hasta la simple sopa que elaboro para el mediodía.


    Esa obra simple que combina el amor con la aceptación de lo que ocurre a mi alrededor y que no pertenece a sus logros porque a veces, me despierta sentimientos de asombro y otras de desagrado, esa obra que es trabajo y no siempre con resultados de éxito porque también de incertidumbre, de satisfacción y a veces de desagrado.


    Y así la voy construyendo poco a poco, caminando por donde la vida me lleva, porque ya me di cuenta que, a pesar de mi insistencia en preguntarle, nunca me responde, me vuelve a interrogar.


    Habrase visto como nos obliga a decirle sí.


    Por ello, cada nuevo día me propongo avanzar en esa creación descubierta y elegida y en aprovechar a quienes me acompañan como escuchas, como retroalimentación, como apoyo en su creer en mí, como oportunidad de alentarme y ayudarme a retomar ese camino por el que la vida me lleva.


Ilustración: Fotografía de Joseph Bishop en Unsplash

 
 
 

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