Poemas para consumo personal II - Adriana Ortega


La casa de los espejos revelaba los cuerpos habitados

y habitantes

del paso lento de las horas.

Conjunto de imágenes distorsionadas,

eres cada una de las deformidades del juego de transparencias.


No encuentro una mano para detener mi caída

y contener mi grito.


Quién eres y dónde estamos.


Nadie lo sabe;

las máscaras se multiplican

y los espejos devuelven la ilusión de un mundo feliz.


El llanto, sin embargo, inunda la habitación desde hace rato;

sin truenos, la fortaleza es inexpugnable.


Nos ahogan las lágrimas,

los lamentos –carcajadas- rebotan en cada esquina de los corredores.

¿Dónde están los moradores? ¿Dónde, los ángeles? ¿Dónde, los fantasmas?



Ilustración: Fotografía de Milada Vigerova

35 views0 comments

Recent Posts

See All