Un cuento de hadas - Marichoni




“Aquellos que creen en la magia
están destinados a encontrarla”


Me gustan los cuentos de hadas, desde pequeña siempre me interesé en esos seres fantásticos que le ofrecen magia a mi vida.


Con gran frecuencia escuché hablar de las bondades de las hadas, de los dones que regalan y de la transformación que ocurre cuando intervienen en la vida.


También supe de siempre que las hadas no están solas en la magia, están acompañadas por las brujas, las que carecen de belleza y que, si se acercan, nos asustan; que contrastan con las hadas porque nos quitan lo que ellas nos regalan. ¡Qué coincidencia y qué contradicción!


Hadas y Brujas como contrarias y a veces cómo cómplices: Mary Poppins, Flora, Fauna y Primavera, las Hadas de las Flores, Maléfica, la Bruja de Blanca Nieves, Las Hadas de las Cuatro Estaciones, Úrsula, etc. belleza y fealdad, bondad y maldad, opuestos que a veces se tocan… ¿Será que son los contrarios que viven dentro de mí? o tal vez ¿dentro de cualquier persona?


Para algunos seré un hada que reparte dones, para otros seré bruja y no querrán acercarse. Esto es la vida: hadas y brujas conviviendo y coincidiendo en una misma situación, lo descubrí desde muy pequeña cuando mi abuelo, siempre con un libro en la mano, me leía los cuentos en los que estos seres mágicos aparecían, con estas historias me dormía creyendo fielmente que existían…


Y lo llegué a comprobar viviendo ya que me he visto rodeada de hadas, pero también he tenido cerca a las brujas; más o menos como puedo ser yo para los que me rodean.


Cuando el tiempo pasó y ya nadie me leía cuentos, fui yo la que empezó a leerlos para los niños que siempre han estado cerca de mí. Recree una colección de cuentos para mostrárselos y para darles vida a través de las imágenes que los representan…


Hace años escribí un cuentito para mi nieta Isabel al que titulé “…Y las Hadas ¿también eran Brujas”? Hoy que Isabel ha crecido y que su transformación me ha vuelto a inspirar, he continuado o quizá he contestado aquel cuento con otro de elaboré para ella y que titulé “… ¿Y aquella Princesa de los Cuentos de Hadas”?


Me siguen gustando las hadas, me gustan también las brujas, sigo leyendo para mí y para los niños, los cuentos en los que tienen vida esos seres fantásticos, en los que aparece la magia que transforma realidades y cambia destinos, reconociendo que existen en nuestro corazón como las luces y sombras, la dulzura y la rudeza, el gusto y el disgusto.


Al fin ellas me hablan de cómo somos, con blancos y negros, con aceptación y rechazo. Por ello, a las Hadas y a las Brujas las sigo admirando, les tengo un rincón en mi casa, que les invito a conocer. Quizá en ese rincón encontremos un momento de infancia perdido entre los recuerdos que quedaron adheridos al cerrar el último cuento infantil que leímos…

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