Caminar y caminar… - Marichoni


No podemos hacer grandes cosas
pero sí pequeñas con gran amor.
M. Teresa de Calcuta


¿A qué conlleva la decisión de elegir por dónde caminar en la vida? ¿A traspasar el umbral de una puerta que puede conducir a un pequeño pasillo que apenas se vislumbra? ¿A escoger un camino con rumbo definido y a recorrerlo forzosamente? No, eso no sería vivir.


Cuántas veces he tenido que elegir un camino y no sólo para un rato, sin embargo, cuando lo elegí, veía sólo el principio por el cual decidí caminar. ¿Qué pasó al recorrerlo? Sorpresa tras sorpresa. Aprender y desaprender.


Nada era como me lo imaginaba, no había visto la gran cantidad de ventanas que me harían detenerme para ver por ellas, y así… sorpresa tras sorpresa.

Pero seguí caminando por ese sendero elegido. ¿Estaba controlado…? Para nada.


Cada día, al despertar para seguir mi recorrido, el camino había variado, ya no era lo mismo… No podía dejar de asomarme por esas ventanas laterales, no eran distractores, tenían elementos que había que recuperar, eran muy importantes y por ello tenía que detenerme para, primero encontrarlos y, después para integrarlos, sin que me cambiaran demasiado el panorama que había supuesto encontrar cuando había elegido ese camino, y así, una vez logrado esto, volver a emprender mi caminar y… nuevamente sorpresa tras sorpresa…


Tantas personas estuvieron y cambiaron de rumbo, desaparecieron… a otras las volví a encontrar sin siquiera esperarlo… unas más permanecieron por siempre… muchas experiencias, unas de riqueza, otras de dolor… además de lo que se perdió, lo que tuve que dejar o me obligaron a hacerlo…


Y aquí estoy, continuando mi caminar, sin saber qué voy a encontrar en lo que resta del camino.


¿Qué espero ahora? Seguir caminando y seguir esperando que, entre sorpresa tras sorpresa, siempre haya una mano que me ayude a llegar.




Ilustración: Fotografía de Jr Korpa en Unsplash

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