Cuando aparece la primavera - Marichoni
- Marichoni

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Mientras haya primavera
en el mundo, habrá poesía.
Gustavo Adolfo Bécquer

Parafraseando a Bécquer, puedo reconocer que la entrada de la primavera, por sí sola, es poesía:
Representa el inicio de la vida.
Cambia el color del cielo y hay brotes nuevos en cada planta que nos rodea.
Es la estación que da entrada a las flores. Esas flores que embargan no solo el ambiente, sino también el espíritu, con su perfume y con sus colores.
El alma renueva energía y, por lo tanto, nace de nuevo la alegría.
Anuncia el principio de un ciclo y lo que empieza se reviste de entusiasmo.
La primavera es la primera estación del año, la que nace y renace para darle cabida a lo que sigue.
Anuncia posibilidades de creación porque la luz está presente en el ambiente y en el corazón.
Es presagio vital de intención de empezar ¿a qué? a plantar para florecer, a intentar para lograr, a emprender con firmeza, con la esperanza de alcanzar.
Se manifiesta en el ambiente natural y en la ilusión que brota en el corazón y es capaz de conquistar.
Es época de propósitos porque hay idea de lograrlos con el correr de los días.
Se hacen planes porque se cree en el futuro y, aunque éste sea incierto, siempre se anhela alcanzarlo, por la cálida puerta que se abre frente al inicio primaveral.
Se piensa en lograr porque la primavera es invitación para actuar.
Se percibe como comienzo de un proceso en desarrollo planeado con entusiasmo.
Es invitación para hacer propuesta de metas que siempre se contemplan con futuro, no solo de logros, sino con tiempo de rectificación.
Y haciendo un paralelismo con nuestra vida:
La primavera nos hace creer que alcanzaremos un posible invierno.
Se percibe como oportunidad de hacer aquello en lo que creo que, con el cambio de luz y calor, voy a alcanzar.
Aún cuando el invierno traspasado, nos haya dejado cierto cansancio, la nueva luminosidad del cielo, nos invita a creer que, con alegría, podemos multiplicar las oportunidades en el tiempo nuevo y, con la invitación que es renacimiento de vida, hacer nuevos planes para realizarlos durante el correr de las otras estaciones del año.
La primavera de la vida no vuelve como sucede con la de la naturaleza que, a partir del giro terrestre alrededor del sol, logra esa repetición anual como ley inamovible, que, con su nuevo empezar, me dice que yo puedo volver a planear, volver a crear, volver a hacer, volver a intentar, volver a suponer que voy a alcanzar.
Y con la certeza de que la primavera en mi vida no se repite, me veo en la necesidad de aprovechar su presencia anual y de reconocer en ella, mi nueva oportunidad.
Sí, la entrada de la primavera, cada año abre una puerta que es nueva y que al abrirla nos llena de poesía, porque ya nos lo dijo Bécquer, mientras haya primavera en el mundo, habrá poesía.



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