Quiero en todas sus acepciones - Marichoni
- Marichoni

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Quiero como deseo.
Quiero como expresión del amor.
Quiero como acto de la voluntad.
Quiero tanto a la vida que, con cada amanecer, quiero lograr alcanzar algunos de los sueños que tengo perdidos en la memoria y quiero luchar por logarlos antes de que me gane el tiempo.
Quiero un mundo más justo, más humano y consciente y, por ello, quiero trabajar con decisión porque quiero mucho a esta mi especie.
Quiero mucho a mi México lindo, la tierra que me cobija desde mi nacimiento y al que quiero seguir ofreciendo el fruto de mi trabajo porque quiero que alcance la grandeza que se ha anunciado, desde tiempo inmemorial, a través de su historia.
Quiero tanto a la acción educadora, actividad a la que le he dedicado más de sesenta años de mi vida, que quiero seguir teniendo la oportunidad de ofrecer lo que quiero que sea la perspectiva y la búsqueda de todos los que, como yo, creen que educar es el medio para transformar el rumbo de los seres humanos, aquellos que poseen una inteligencia natural en desarrollo y sin límites.
Quiero tanto a mis ancestros que quiero honrarlos con el sencillo homenaje que traiga al presente sus enseñanzas y su visión sobre lo que de esencial tiene la vida y quiero aplicar mi esfuerzo y trabajo para lograrlo.
Quiero tanto a mis hermanos y a mis primos casi hermanos que quiero seguir en contacto con ellos, poniendo en juego todo el esfuerzo necesario porque quiero seguir sintiendo su presencia y cariño.
Quiero tanto a mis amigas que quiero seguir pudiendo ofrecerles el tiempo posible, porque quiero tener un lugar en su vida, en el que nos encontremos como generación que comparte perspectivas, valores y anhelos de construcción y de expresiones vitales.
Quiero mucho a mis nueras y yernos por haber elegido a mis hijos para amarlos y acompañarlos, que quiero que sepan que los siento como si siempre hubieran estado conmigo y por ello, quiero que mi casa sea considerada extensión de su propio hogar.
Quiero tantísimo a mis nietos, esos niños, ya no tan niños que han servido para revitalizar mi energía y quiero que me vean de pie frente a la vida, porque quiero que en mí encuentren ejemplo de lucha y fortaleza para vivir lo que la vida plantea.
Quiero a mis hijos hasta el infinito porque han sido fuerza, impulso, motivación, estímulo, inspiración y aliciente para despertar cada día, y quiero que esta sea la experiencia que alimente su existencia porque quiero entregarles la estafeta de los valores de sus ancestros y la mía propia, hasta la cuarta generación de ellos, de las demás no respondo, para que sean dignos ejemplares de una estirpe de integridad, honradez y capacidad de enfrentar la vida con fe y con esfuerzo, con sentido de trabajo y con la decisión de siempre seguir adelante. Como se diría en la lengua de sus mayores, Aurrerá.
Quiero tanto a mi Creador, a su enseñanza para como vivir, a su mandamiento de amor, que quiero actuar como Él me ha invitado a hacerlo, porque, además quiero ser un testimonio viviente del programa de vida que un día nos planteó, cuando, tomando nuestra naturaleza, nos enseñó a ser y a hacer viviendo como nosotros.
Todo esto quiero, y quiero poder vivirlo porque es y ha sido lo que quiero desde que tuve conciencia de mi existencia.
Ilustración: Fotografía del archivo de la propia autora.



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