Contar historias - Marichoni
- Marichoni

- Apr 16
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Es preciso contar historias
para un día contar la Historia

Cuando era pequeña puedo recordar a mi abuelo leyéndome la leyenda de Bécquer de Maese Pérez, el organista, o relatándome alguno de los cuentos clásicos de Hans Christian Andersen, en el que el Patito Feo me inspiraba a creer que cuando creciera, me convertiría en un hermoso Cisne, o cuando me relataba al Calicot que esperaba la llegada del cartero con noticias de su España dejada atrás por venir a hacer las Américas, como decían mi otro abuelo y los dos hermanos que lo siguieron,
Me emocionaba escuchar historias, esas mismas que, una vez aprendidas, las contaba a mis amigas.
En aquel tiempo no me daba cuenta de la importancia de contar historias, de su trascendencia y permanencia para imaginar que eran anuncio de una forma de vivir o de hacer volar la fantasía
Es un hecho que no podemos eludir, contar historias es una forma de permanencia, de dejar testimonio de los hechos y de lo que acontece. ¿Cómo lograríamos nuestro sentido del presente y lo que lo detonó si no conociéramos los hechos que antecedieron a nuestras vivencias?
Cuando contamos historias, las nuestras o las que hemos escuchado contadas por otros, creamos lazos, hacemos un recorrido por el pasado y lo ponemos en el presente.
Contar historias simples son el antecedente de contar las historias profundas, las que impactan y transforman la vida, las que salen del corazón porque implican nuestra vida y trastocan el alma.
Escuchar historias es otra forma de aprender a contarlas, esas historias eternas que pasaron de boca en boca, que relataron acontecimientos que cruzaron el tiempo y que es lo que ha permitido que hayan llegado, a pesar de los años y del cambio de las circunstancias, a nuestros oídos.
Esos relatos son los que aparecen en nuestros álbumes de recuerdos, en los cuentos infantiles, en las novelas y poemas y, por supuesto, en los libros de historia.
No importa su veracidad comprobada, basta que sean historias contadas para que se mantengan en la memoria colectiva y por lo tanto, formen parte de nuestro acervo de historias, personal.
Las historias contadas han sido la inspiración para detener el tiempo y darles vida en cualquier época, para que, por esa habilidad de contar historias, surgiera la disciplina que nos hace conocer las circunstancias de los hechos que explican la formación de nuestras familias, de nuestros lugares y aún de nuestros países.
Me cuentan historias en las canciones, en las fábulas, en los refranes, en las películas. Se encuentran en forma oral, en forma escrita, cuando se escuchan noticias, por audios, por videos, por cartas, por mensajes de texto. Y lo más importante: porque yo las cuento.
Yo aprecio y valoro los relatos que en cualquier conversación, me ubican en espacio y tiempo, y me hacen conocer a las personas con las que los comparto más allá de lo que vemos, porque cuando intercambiamos nuestras historias, nos acercamos y nos integramos.
En las historias encontramos las semejanzas y las diferencias que nos hermanan y que nos dan un sentido de humanidad, con un origen común, con una búsqueda similar y con expresiones tales como: a mí también me ocurrió, yo sentí algo semejante, eso dice algo de mí, parece que yo lo hubiera vivido, tal vez así hubiera respondido.
Si yo hubiera sido la Cenicienta hubiera… si hubiera vivido en tiempos de Jean Austin… si hubiera viajado en el barco de Magallanes, si hubiera ido a la Luna con Amstrong, si me hubiera topado de frente con Jorge Negrete. En estos hubieras transformo las historias en mi propia producción, bajo mi percepción de vida y con los referentes que están en mi ser y mi hacer. Y vuelvo a descubrir la trascendencia de contar historias
.
Este descubrimiento sobre la importancia de contar historias son las que me han ayudado a tomar la decisión de contar historias, las mías y lo que me detonan las historias que me cuentan.
Tras de mí vendrá quien las considere importantes y quien las traiga a su presente, como efecto del pasado, y para mí, en este momento, como anhelo del futuro.
Por todo esto, ahora decido contar historias que después colaboren para que puedan explicar la Historia.
Ilustración: Fotografía de Picsea en Unsplash



Por eso, eres la cronista de nuestra familia,, porque siempre nos enseñas de dónde venimos y hacia donde vamos. Me encantó!.