Del día de la niñez al día de la madre - Marichoni
- Marichoni

- 1 day ago
- 3 min read
Hoy por ti
Mañana por mí.
Proverbio popular
La vida nos lleva a cruzar a la acera de enfrente tan solo por el paso del tiempo. La vista de un lado y del otro de lo que hay en ella siempre provoca una perspectiva diferente.
Y esto sucede, aún sin proponérnoslo, solo por contar los días de nuestro diario vivir.
A la víbora, víbora de la mar, el solo mencionar esta frase, nos lleva a remontarnos a otro tiempo, a escucharla con música y con la imagen de nosotras en la que nos veíamos levantando solo a medio metro del suelo.

Ese tiempo en el que no había preocupaciones, en el que jugar a las escondidas, a brincar reata o a subirnos a los patines. era la consigna para vivir cada día, en el que lo mismo la salida del sol o la mañana lluviosa despertaban una sonrisa, una esperanza y mucha alegría.
Esa infancia vivida en el conjunto de los niños de la familia, del vecindario o de los compañeros de escuela y que aún, sin liga de sangre, se sentían como hermanos.
Esa infancia en la que los sueños se construyen y no se requiere de estar durmiendo para soñarlos, despiertos también surgen y se elaboran y relaboran.
Época en la que se vivía con la seguridad de saber que las necesidades básicas estaban resueltas, el no pensar en lo que íbamos a comer y solo atender, con absoluta confianza, al llamado de: niños, a comer, niños es hora de cenar.
Y por ello, dejar el juego momentáneamente no era ni problema ni había resistencia, con el mismo entusiasmo observábamos los manjares, los que, al terminar de consumirlos, sin complicación nos permitían retomar el juego y seguir.
Sí, era época de juego, de usar el tiempo jugando, porque era el gran maestro de vida ya que, sin mayor preparación, nos enseñaba a aceptar y a seguir las reglas, a experimentar la derrota y el éxito, a trabajar en equipo y a conformarnos con resultados que correspondían a la realidad. Ese juego que nos preparaba para el momento en el que la vida exigiera de nosotros una fuerte responsabilidad,
Pero el tiempo no se detiene, corre, aunque no nos demos cuenta, y solo lo captamos cuando, al volver la vista atrás, la infancia se empieza a desdibujar y se descubren nuevos intereses y las decisiones que se toman requieren de mayor conciencia.

Es entonces cuando se empieza a percibir la acera de enfrente de la vida y eso cambia nuestra perspectiva, es entonces cuando se intenta pasar al otro lado para darle la vuelta no solo a la mirada sino a probar vivir lo que, en el cúmulo de responsabilidades, de compromisos, de propósitos y de decisiones, nos hacen empezar a llamarnos adultos.
Y es en esa época en la que, a partir de nuestra elección de ser madres de nuestros niños o de los ajenos, pero ejerciendo esa función natural y por vocación, cruzamos la calle de la vida y nos colocamos de frente en el otro lado y, lógicamente, cambia en su totalidad la perspectiva, el uso del tiempo, las responsabilidades y los sueños y dejamos de pensar en nosotros mismos para hacerlo por los demás.
Y es entonces cuando nuestra celebración cambia de fecha, de un treinta de abril a un diez de mayo. Es entonces cuando quien festeja o quien es festejado se sientan en sillas diferentes, es cuando lo que antes fuimos, dejamos de serlo para cumplir con un nuevo llamado.
FELIZ DÍA DE LA INFANCIA, FELIZ DÍA DE LA MADRE
Ilustración: Fotografías del archivo de la autora



Comments