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Es tan oscuro - Anne Labrousse

7 hours ago
1 min read

Crac, bum, crac, es mi corazón que se desgarra.


Ella no está ahí.


Él sí está ahí. De pie en la sala. La mirada traicionera.


La ha golpeado otra vez.


Lo sé, lo sé. Lo supe antes de saberlo. Subo las escaleras de cuatro en cuatro.


Todo está vacío. Apenas tengo nueve años.


Salgo corriendo de nuevo. 

La busco, pero mi instinto me dice dónde está y temo lo peor.


Son más de las 18 horas. 

Acabo de regresar de la escuela religiosa. Siempre se sale tarde de allí.


La noche está a punto de caer. 

Si oscurece, no podré verla.


No podré saber nada. Ya no habrá ninguna señal.


Y eso que ya no hay ninguna. Solo este corazón a punto de explotar.


Corro. Sé hacia dónde dirigirme.


Ya estamos entre el día y la noche.


Corro hasta quedarme sin aliento.


El río, el Sena, se oscurece.


Tengo tanto miedo por ella.


Y entonces, la veo. Silueta solitaria.


Corro hacia ella. ¡Está viva!


Su vientre está muy redondo. Ya son seis meses.


Sé muy bien que ella lo ha pensado.


La abrazo, le explico que he tenido tanto, tanto miedo.


De su bello rostro emana una tristeza infinita. Una tristeza perdida.


Jamás he olvidado esa mirada.


Le confío por qué estaba aterrada.


Ella susurra suavemente: 

«No, no. No te preocupes».


No lo hizo porque no podía.


No podía permitírselo.


Caminamos de la mano por la orilla arenosa.


Ahora está oscuro.


Después regresamos juntas.


Por esta noche, el peligro se ha ido.



Ilustración: Fotografía de Mike Lukhtenko en Unsplash


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