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Hoy me acuerdo de: - Marichoni

12 hours ago
3 min read

Los recuerdos son el diario

que todos traemos con nosotros.


 

    Hoy me acuerdo cuando comer era un deleite y no una toma de conciencia de los daños que tienen en sí los alimentos ¿De veras? Cuando íbamos a comprar los víveres y llegábamos a casa con el deleite de la fruta, la verdura, la carne y los quesos que combinados no solo nos alimentaban sino nos alegraban la vista y decoraban la mesa. Ahora hay que pesar las porciones, seleccionar las etiquetas, calcular las calorías permitidas, rechazar los llamados venenos: harinas, azúcares y sal, chocolates y mantequilla, mermeladas y golosinas. Creí que éramos omnívoros, pero parece que eso es dañino. Y el resultado es: la generación de hierro que los consumía y resistía, ahora está en peligro de extinción, dando paso a la generación de cristal a la que, actualmente los alimentos le causan alergias y los enferma. ¿Qué extraño? ¿Será que tendremos que encontrar un cambio como se ha dado para los peros y gatos, antes carnívoros y hoy solo alimentados por croquetas procesadas?


       Hoy me acuerdo que los niños aceptábamos el regaño de los mayores que se empeñaban en hacernos buenas personas para que aprendiéramos a convivir sin crear problemas y, ni tanto ni tan poco, nos traumamos. Ahora a los niños si se les hace un llamado de atención y tienen la posibilidad de levantar una demanda por faltar a sus derechos, aunque lo que ellos hubieran ocasionado no pudiera tener absoluta aceptación, parece que los derechos son para todos, ¿o no? para los pequeños y para los mayores. Y así aprender a convivir juntos y con sentido de justicia.


    Hoy me acuerdo que, ante la inquietud que nuestra temprana edad que se expresaba como resultado de nuestra energía infantil, se requería correr, brincar y movernos, ahora parece que son indicadores de otro tipo de trastornos: hiperactividad, TDA, TDAH y quién sabe que otros trastornos que ahora requieren medicamentos y los niños lo saben y en esos químicos recae su responsabilidad del control de tanto movimiento, ellos no parecen competentes para modificar la conducta, son los químicos y con el tiempo ¿Quién podrá controlarlos? ¿Los medicamentos o su conciencia del otro?

 

    Hoy me acuerdo que si mis padres o los de mis compañeras, cuando tenían notificación de un hecho que debía modificarse, señalado por los profesores, preguntaban ¿y tú qué hiciste? ¿cuál fue tu responsabilidad? Parece que ahora los padres amenazan a los maestros y esta profesión, respetada en antaño, se ha convertido en profesión de alto riesgo ante las amenazas, demandas, acusaciones y descalificaciones por hacer, lo que en otro tiempo, era no solo la tarea, sino el compromiso inherente a su labor.


    Hoy me acuerdo cuando los niños podíamos jugar en la calle con los vecinos y amigos y no ensuciábamos la casa ni agobiábamos a los adultos pidiéndoles que nos entretuvieran porque estábamos aburridos, no nos hacían falta ni cosas ni la atención exagerada de los adultos. Ahora los niños no pueden salir solos a la calle porque los peligros son de diversa índole, los pueden robar, lastimar, atacar. Tienen que encerrarse en casa y sentirse protegidos por algún aparato tecnológico, llámese televisión, computadora, Tablet, teléfono celular o cualquier otro aparato. ¿Quién sabe cuál será la mejor solución?


    Hoy me acuerdo cuando los niños recibíamos una orientación religiosa que a nuestros padres les parecía fundamental para la vida, era una manera de otorgarnos los valores que ellos sostenían. Ahora eso sería adoctrinarlos e impedirles libertad, hay que dejárselo a su elección, quién sabe para qué momento. Me pregunto ¿cómo van a enfrentar los momentos difíciles de la vida y cuál será la posible ayuda a la que puedan recurrir?


    Hoy recuerdo que cuando los alumnos no aprendían, no lograban los conocimientos que se esperaba que alcanzaran durante un ciclo escolar, se solicitaba mantenerlos un tiempo más revisando lo que no hubieran logrado, parece que ahora todo queda en el pase automático ¿Será mejor?


    Hoy recuerdo que ayudar en casa era parte de la formación responsable de vivir con otros y colaborar. Parece que ahora es anticonstitucional solicitar a los niños su participación en los trabajos que a todos causan beneficio. ¿Quién sabe que será mejor?


    Ya se nota que esta es una reflexión, a partir de la experiencia de una persona muy pero muy mayor. Pero como generación, ya estamos en peligro de extinción no nos será fácil encontrar la mejor solución.



Ilustración: Fotografía de Alireza Attari en Unsplash

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