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Asomándome al tiempo - Marichoni

Sabia virtud de conocer el tiempo,

Renato Leduc


    ¿En qué veo el tiempo? ¿Cuándo lo contemplo? ¿Qué o quién me indica su paso? ¿Cómo lo percibo? ¿En dónde lo encuentro?


    Vivo el día a día casi siempre repitiendo lo que va de uno a otro, y pareciera que todo es igual, con un sentido plano que a veces, parece estático.


    Pero un momento, un segundo, un acontecimiento, un detonador y… todo cambia. Es entonces cuando hago consciencia del paso del tiempo, y lo veo partir llevándose mi infancia, cargando en hombros mi juventud, viendo llevarse a mis hijos pequeños porque los encuentro crecidos y mirando hacia un mundo que, muchas veces, para mí, resulta medio incomprensible por ininteligible.


    Me veo al espejo y encuentro una línea nueva en el rostro ¿y eso? No me atrevo a llamarlo arruga, eso sería demasiado obvio.


    Veo frente a mí la montaña a la que ayer subía con rapidez y ligereza y… ahora lo hago con cautela, tal vez pidiendo ayuda. Ya no soy la que antes era.


    Antes, una palabra que me lleva al tiempo, Antes no es ahora y, por lo tanto, en este ahora, converso con el tiempo y me centro lo que sí tengo.


    Al reconocer esto, a veces surge cierto sentimiento de nostalgia que no dura más de un minuto, porque me llevaría al pasado y ese ya no lo tengo. Pero si hay muchas cosas que sí tengo:


    Ahora tengo una rodilla medio rota, pero una sabiduría conseguida al vivir día a día.


    Una lágrima que fácilmente escapa, pero una forma de secarla al traer a la memoria tantos recuerdos agradables que he acumulado en el día a día.


    Demasiados destellos blancos en mi cabellera, que un poco de tinte ocultan, pero una luz con la que ahora cuento para tomar decisiones que importan en el día a día.

 

   Un desinterés por convencer al que, estando cerca, no cree en lo que digo, pero una certeza por convicción en eso que precisamente creo.


    Un movimiento más lento cuando antes todo era velocidad y apresuramiento, pero ahora tengo una calma que disfruta y percibe todo a detalle.


    Poca motivación para descubrir el mundo más allá de lo descubierto, pero una alegría al constatar las aportaciones que he hecho a mi ambiente conocido.


    Un plan que solo se hace para los siguientes minutos que son reales, pero una aceptación con alegría de haber recorrido el camino que sí me ha permitido el vivir el día a día.


    Creo que ahora he descubierto donde se encuentra el tiempo, ahora sé que pasa en una constante, dándole vida a cada momento: lo veo en los hijos crecidos que hacen planes a largo plazo y en los hijos de esos hijos que ven más allá de mi tiempo.


    En los recuerdos que guardo, atesorados e intocables de lo que sí es una realidad construida y no solo un sueño de antaño.


    Sí, creo que ya encontré al tiempo en todo lo que he alcanzado, aunque, tal vez pareciera demasiado poco.


    Sí, creo que encontré el tiempo y a él le pido que espere, aunque son pocos los planes, todavía quiero alcanzarlos.


    Sí, creo que ya encontré el tiempo, el que me pertenece y lo vivo, el que me dice, como dijo Leduc, sabia virtud de conocer el tiempo.



Ilustración: Fotografía de Yanib Knovel en Unsplash

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