Catrina escritora – Rosalía Martín del Campo

Andaba la Catrina con ínfulas de escritora
Así, a la casa de Rosita Nissan llegó.
De pronto un golpe en la puerta sonó
Y Rosita se asustó,
Todavía no es tu hora
La Calaca le avisó.
Primero deseo que
A escribir me enseñes
Antes de llevarte a tu agujero del panteón.
Rosita abrió la puerta
Para saber quién tocaba
Si la muerte ya estaba dentro;
Rosalía había llegado
Para su taller tomar
Sin acaso sospechar
Que la Catrina su compañera sería.
Rosita y Rosalía se miraron
Y el susto las congeló.
La Catrina ya estaba encendiendo la computadora
Con sus manotas huesudas
Que la pantalla arañaron.
Ay, qué bueno que llegaste
A Rosalía la huesuda miró;
Así, en vez de a una
Me puedo llevar a dos.
Temblando de miedo
A la Calaca las dos, incrédulas, observaron
Y Rosita sentenció:
Hasta que un poema no hayas escrito
A ninguna de las dos nos puedes llevar.
Así que, siéntate y deja de bailotear
Que tus rechinidos no nos dejan concentrar.




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