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El cambio - Patricia de la Rosa



Mi vecino del 1 se cambia. Y su mudanza me tendría sin cuidado si no es porque desde hace dos años y medio ha sido lo más constante en mi vida.


Llegó 15 días antes de que se fuera mi ex. Y, desde ese día, mi vida ha pasado de un luto a otro. Ninguno ha sanado. Su perro For, que se escribe efe-o-ere-e, según me dijo en la conversación más larga que tuvimos, llegó 15 días después de que se fuera mi Uma. Uma se escribe como suena.


La relación que tengo con mi vecino del 1 se reduce a un saludo cordial, una tímida sonrisa y poco más.


A juzgar por el silencio que escucho de su depa, puedo intuir que mi vecino del 1 es un hombre reservado y tranquilo, libre de conflictos. No escucha música, no ve tele y no habla solo. Todo lo cual, a pesar de que soy reservada, tranquila y libre de conflictos, yo hago.


Con cierta frecuencia lo visita una mujer de pelos chinos, un tanto menos una señora algo mayor y algunos fines de semana sus hijos - cuates, me aclaró el mismo vecino del 1 en la segunda conversación más larga que tuvimos. No los regaña ni pelea con ellos. Pero los hijos, supongo que por compensar el silencio del padre, son unos parlanchines. Cada ciertos fines de semana el depa se llena de voces. Y yo, esos días, duermo acompañada.


Un día, mi vecina de otro depa me contó que mi vecino del 1 tiene novia. “Ah, ¿la de los pelos chinos?”, pregunté. “Sí, esa mera”. Y, desde ese día, mi vecino del 1 me gusta.


Si tuviera que describir a mi vecino del 1 con una sola palabra, sería “introvertido”. Si tuviera que declarar en un juicio en su contra, testificaría: “Mi vecino del 1 siempre fue amable conmigo. Intercambiamos pocas palabras. No compartimos nada, ni siquiera una tacita de azúcar. Nuestras interacciones se reducían a un saludo cordial, una tímida sonrisa y poco más. No hacía ruido: no escuchaba música ni veía tele, tampoco hablaba solo. Pocas personas lo visitaban. Por lo que intuyo, es un hombre reservado y tranquilo, libre de conflictos”.


Al escuchar las palabras salir de mi boca, caería en la cuenta de que mi vecino del 1 encaja perfecto en el perfil del crimen que se le imputa. “J’accuse!”, saltaría y señalaría hacia el banquillo de los acusados. “Sin duda él, mi vecino del 1, ¡él es el asesino masivo!”.


Y no, no es que vea demasiadas películas, es que leo demasiadas noticias. Pero eso se debe a que las traduzco para una de las grandes agencias. Y a pesar de la dura lectura diaria sobre sismos, aludes, inundaciones, tormentas, accidentes, guerras, ataques terroristas y tiroteos masivos, es un trabajo al que me aferro porque, después de mi vecino del 1, es lo más constante que tengo en mi vida.



Ilustración: Fotografía de Milo Bauman en Unsplash


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