¿El tiempo pasa? o ¿paso yo por el tiempo? - Marichoni


Tantos siglos, tantos mundos
tanto espacio y coincidir.


¡Qué tiempos aquellos en los que no tenía idea del tiempo! ¡Qué libertad!


Cuando era niña una celebración en tiempos navideños, nueve posadas, Nochebuena y Navidad, claro que tenían un tiempo que terminaba, pero ni lo sentía: cada tarde una piñata en una casa diferente, cantar la posada con velitas y comiendo cacahuates. Terminaba, pero al día siguiente había otra en puerta, parecía que el tiempo no pasaba, la novena culminaba con la cena de Nochebuena, una comida rica saboreada entre padres, abuelos, hermanos, tíos y primos, la fiesta no se acababa, nos acostábamos un rato y pronto, muy pronto, a correr por los pasillos en busca de los regalos que se hallaban en nuestro zapato colocado previamente bajo del árbol tan adornado ¡qué emoción encontrarlos!


Ya con ellos en nuestro poder, a descansar un rato y otra vez, pronto, muy pronto, a jugar con los regalos. El tiempo de fiesta no se acababa. ¿Será que sí se acababa, pero no lo medía y parecía que duraba en continúo de año a año?


¿Cuándo se rompió esa magia? ¿Cuándo le di atención al tiempo? Parece que cuando mis hijos entraron a la adolescencia y decidían salir de noche, esperar su regreso me hizo esclava del tiempo.


Desde ese momento lo descubrí, lo atendí y de allí en adelante, nunca lo solté.

Ahora lo veo pasar y me asusta su velocidad.


No, no es así, creo que me equivoco, no lo veo pasar, soy yo la que pasa por él porque el tiempo ni se entera.


Desde que abrí los ojos, la vida me propuso construir mi camino, no estaba trazado, yo tenía que hacerlo. Ya Machado me lo había anunciado: Caminante no hay camino, se hace camino al andar…Y he tenido que reconocer el tiempo, porque en ese caminar y caminar, no voy sola, voy encontrando tantas personas que, como yo, construyen su camino y yo las aprendo a amar porque lo hacen en el mismo tiempo que yo, como dice la canción: tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir… Así me vuelvo a hacer consciente del paso del tiempo, del que tiene cada uno y reconozco el mío, ese tiempo único por el que paso y que está destinado para mí. ¿Será por esto por lo que me gusta tanto la Navidad, la que en mi infancia no tenía tiempo, duraba de año a año porque tenía sentido de eternidad?



Ilustración: Fotografía de Paige Cody en Unsplash

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