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Pensar ¿en soledad o con otros? - Marichoni

El Sabio no dice todo lo que piensa,

 pero siempre piensa todo lo que dice.

Aristóteles




    Pensar es una facultad comprobada para los seres humanos. Implica, a grandes rasgos, una serie de habilidades como la comprensión, la valoración de situaciones, la toma de decisiones y la actuación a voluntad para vivir la vida.


    Sí, pensar tiene su modo particular de hacerse. Desde su más temprana edad, la persona piensa, elige, diferencia y da su aceptación o la niega.


Los niños creen en lo que les dicen aquellos a los que aman y ni lo cuestionan ni lo rechaza. Conforme se va logrando la madurez y se van encontrando caminos para pensar de manera autónoma, se van construyendo las propias ideas y se van formando imágenes que respaldan el pensamiento.


    Por ello, a pensar se aprende, como cualquier otra actividad, también requiere de preparación y ejercicio, la preparación es la búsqueda de información confiable y el ejercicio es la argumentación fundamentada.


    Cuando alguien me invita a pensar, me invita también a complementar, a opinar, a refutar o afirmar y, con ello, caigo en cuenta que no es solo una ocurrencia sino un descubrimiento sobre mí y acerca del otro.


     Si pienso en soledad me puedo quedar corta porque nadie me confronta ni me contradice; penar junto a otros puede ser una forma de favorecer riqueza interior y se convierte en reflexión, ya sea que me confirme lo que pienso o difiera de ello.


    Pensar con otro también me remite a modificar mi perspectiva, hacerlo solo a veces puede causar angustia porque no se ve más que un aspecto o se tiene un solo punto de vista, lo que puede favorecer una visión limitada de cualquier situación.


    Pero para pensar con otro necesito sentir confianza y cierta aceptación de lo que puedo expresar, si de entrada mi pensamiento es rechazado, me puede impedir compartir lo que percibo, lo que pienso, lo que siento y me cierro, entro en una actitud de defensa y me inhibe mi capacidad de comunicación. Pero si se me hace sentir apreciable, me atrevo a compartir lo que pienso y me invita a seguir pensando, a seguir compartiendo y a ampliar las ideas en conjunto.

  

   Pensar con otro no solo se realiza de uno a uno, un libro es pensar con otro porque se conocen puntos de vista del autor, se confrontan y se aceptan o se rechazan, escuchar a pensadores, a comunicadores que han reflexionado, sirve para seleccionar la información comprensible y se revisa la propia perspectiva.


    Como pensar, según mi punto de vista, es un acto netamente humano, la humanidad me ha regalado, a través de la historia, todo un pensamiento efectuado en el conjunto, partiendo de lo que alguien inició y subiendo siempre, modificando y reconstruyendo, orientando y comprobando o eliminando, mas nunca retrocediendo.


    El pensamiento, aunque a veces equivocado, es punto de avance, así ha surgido la ciencia con todas sus variantes, aún el arte, que es principalmente sentimiento, se expresa en formas de pensamiento.


    Si, me parece que pensar es lo que me hace más humana y me da el sentido de especie creadora y transformadora de una realidad sobre la que se piensa.


    Pero si no pienso con conciencia y responsabilidad, reconociendo las implicaciones de las decisiones que tomo a voluntad y después de haber valorado lo que pienso, puedo causar errores de consecuencias inimaginables.


     Por ello reafirmo lo que nos propone Aristóteles: El Sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.


Ilustración: Fotografía de John McClung en Unsplash

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