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Ítaca - Esther Solano

“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo”

Konstantino Kavafis

 


Marcho hacia Ítaca.


Ítaca es mi destino, he nacido para llegar a ella.

Cuando logre poner pie en Ítaca, nada más habrá por hacer.

 

Por eso, mientras transito hacia allá,

Dejo que el viento enmarañe mi cabello.

Permito que el sol dore mi piel,

Que mis pies se cubran de arena y sal.

 

Celebro no ir sola en mi trayecto.

Aunque cada viajero va donde va,

Hermandad temporal.

 

Mientras se comparte la senda,

Los pasos se acompasan,

Somos compañeros, somos familia.

 

Compartimos el pan y la sal,

Dormimos bajo el mismo cielo,

Nos iluminan los mismos astros.

 

Hasta que el camino se bifurca,

Su Ítaca no es la tuya.


Tu compañero se aleja,

Se va siguiendo sus sueños,

Marcha obedeciendo su estrella.

 

Continúo según las indicaciones del mapa.


Aunque nada dicen de la dulzura del amanecer

Ni de la melodía que entonan los jilgueros.

Tampoco del aleteo de mariposas en tu pecho,

al escuchar el río que fluye o las olas que rompen.

 

Ítaca, se paciente.

Perdona mi fragilidad, mi lentitud,

Los tropiezos que retrasan mi llegada.

 

Voy a ti, Ítaca. Espérame,

solo tú eres mi destino,

solo al llegar a tu regazo,

estaré completa.

 

Ítaca, cuando llegue a ti,

recíbeme, abrázame.

 

Sin mí, Ítaca. No estás completa.

Eres mi destino, soy la que te falta.

 

Disfruta la espera, imagíname.

En mi ausencia, descúbrete, celébrate.

Como me regocijo en el trayecto,

Siendo la que soy sin ti.

 

Nuestro futuro es encontrarnos, Ítaca.

Completarnos, transformarnos.


Soy tu destino, eres mi fin.




Ilustración: fotografía de Pierre Goiffon en Unsplash

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